21 de enero de 2026

El problema de los tres cuerpos

Ha sido curiosa mi relación con El problema de los tres cuerpos, descubrí esta historia con la serie homónima de Netflix, esta me llevó a la novela gráfica que os muestro hoy y ella me llevó a la trilogía original de novelas escritas por Cixin Liu.


Y eso que yo nunca he sido de ciencia ficción dura, pero esta obra tiene una visión del horror cósmico que jamás había visto antes y que me ha fascinado, sin tener relación alguna con los Mitos de Cthulhu tiene una teoría sobre el horror cósmico que es lo más lovecraftiano que he leído en mi vida.


La serie de Netflix es de 2024 y realmente tiene muy buen nivel (se nota que detrás están los creadores de Juego de Tronos), seguramente se ha occidentalizado algo más de la cuenta (la novela original es china), pero la obra original es perfectamente reconocible.


Recientemente he descubierto que hay una serie china, de 2023, mucho más fiel a los libros, ya que está creada por la gente que explota la obra de Cixin Liu y, por lo tanto, han querido adaptar en detalle la obra original. Además, puede verse legal y gratuitamente en Youtube, con subtítulos en inglés. Esta todavía no la he visto, pero lo intentaré en breve, a ver si me engancha.


Y a partir de aquí voy a empezar con spoilers a lo burro, pues me apetece compartir con vosotros la visión del autor, por lo que no sigáis leyendo si tenéis ocasión de acceder a esta obra, continuad solo si ya os habéis leído la trilogía completa o si no tenéis ninguna intención de hacerlo. Pensad que gran parte de lo que voy a contar todavía no se ha visto en la serie de Netflix, se espera una segunda temporada para 2026, por lo que tampoco sigáis leyendo si tenéis intención de verla.


La teoría es la que da nombre a la segunda novela de la trilogía: El bosque oscuro. En cierta manera es una versión extendida de aquella afirmación que hizo Stephen Hawkins sobre el posible contacto con alienígenas: “Si los extraterrestres nos visitaran, el resultado se parecería mucho a la llegada de Colón a América, lo que no salió nada bien para los nativos americanos”, vamos, que cualquier civilización avanzada destruiría a otra inferior.


El bosque oscuro profundiza en esta teoría, afirmando que el universo está repleto de especies inteligentes, pero que estas permanecen agazapadas como cazadores en un bosque oscuro, revelar tu posición implica ponerte a tiro del resto de cazadores, y desde luego si algún otro cazador revela su posición tú le dispararás primero, pues no podrás prever que él no vaya a dispararte a ti.


Esta es la base de toda la trilogía, que empieza con una científica descubriendo una raza alienígena a cuatro años luz de distancia, y le dice que vengan a ayudarnos, porque la humanidad está condenada. Esto provoca que los alienígenas manden una flota a destruirnos porque nos tienen miedo, un miedo fundamentado en un problema y otra teoría muy lógica: el problema es que van a tardar 400 años en llegar, por lo que consideran que cuando lleguen nuestra tecnología puede superarlos de largo (la teoría dice que si comparamos la tecnología actual de la humanidad con la de hace 400 años veremos que es inimaginable pensar lo que podemos haber desarrollado dentro de 400 años más). Esto provoca que manden un arma secreta que puede viajar a la velocidad de la luz y que altera la física teórica tal como la conocemos, lo que da origen a los problemas que vemos al inicio de la historia y que impediría que hagamos avances tecnológicos significativos mientras ellos llegan.


Todo esto se basa en la cadena de sospecha, un problema de comunicación insalvable debido a las distancias cósmicas: Yo no sé si tú eres bueno, tú no sabes si yo soy bueno y yo no sé si tú piensas que yo soy bueno, por lo que aunque ambos seamos benevolentes, no podemos confiar el uno en el otro porque la comunicación tarda años o siglos. Ante la duda matemática, la opción más segura es atacar. Incluso una civilización con un nivel tecnológico similar al de los cavernícolas es una amenaza en potencia, pues siglos de evolución los pueden convertir en potenciales depredadores espaciales, por lo tanto habría que aniquilarlos por prudencia.


Esta visión del cosmos es realmente aterradora, porque ya no habla de la típica invasión por expansión o por recursos, sino que se trata de exterminar a cualquier civilización emergente que se haya atrevido a salir de su escondite por si en el futuro resulta ser una amenaza. Por lo tanto, se muestra a las civilizaciones extraterrestres como cazadores agazapados en ese bosque oscuro, ansiosos por permanecer escondidos y no hacer ningún ruido, cuando de repente los humanos (mandando sondas espaciales y señales de radio a todo el universo) se comportan como unos niños tontos que encienden bengalas en medio de un campo de batalla.

PS: Hay otro aspecto muy lovecraftiano en esta historia, la señora que pidió ayuda a los alienígenas porque la humanidad ya no era capaz de lidiar con sus propios problemas, acaba derivando en una secta digna de cualquier juego de rol de horror cósmico contemporáneo. Por no hablar de que los extraterrestres, cuando por fin deciden anunciarse a la raza humana de forma masiva, lo hacen con el mensaje: SOIS TODOS INSECTOS.

PPS: Añado en esta propia entrada la serie de Netflix porque sería muy repetitivo dedicarle otra ahora mismo, supongo que lo condensarán todo en dos temporadas, pues la primera va bastante más allá de lo que podemos leer en el primer libro (incluye incluso personajes y tramas del tercer libro). Es posible que le dedique una entrada propia cuando la serie de televisión llegue a su final, pues tengo muchísimas ganas de hablar de cómo la humanidad afronta la invasión y del girito final, que son espectaculares.



PPPS: Si os atrevéis con las casi 2.000 páginas escritas por Cixin Liu, vuestra mejor opción es este estuche con los tres libros, publicado por B de Bolsillo.



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