Ha sido curiosa mi relación con El problema de los tres cuerpos,
descubrí esta historia con la serie homónima de Netflix, esta me llevó
a la novela gráfica que os muestro hoy y ella me llevó a la trilogía original
de novelas escritas por Cixin Liu.
Y eso que yo nunca he sido de ciencia ficción dura, pero esta obra tiene una
visión del horror cósmico que jamás había visto antes y que me ha fascinado,
sin tener relación alguna con los Mitos de Cthulhu tiene una teoría
sobre el horror cósmico que es lo más lovecraftiano que he leído en mi vida.
La serie de Netflix es de 2024 y realmente tiene muy buen nivel (se
nota que detrás están los creadores de Juego de Tronos), seguramente se
ha occidentalizado algo más de la cuenta (la novela original es china), pero
la obra original es perfectamente reconocible.
Recientemente he descubierto que hay una serie china, de 2023, mucho más fiel
a los libros, ya que está creada por la gente que explota la obra de
Cixin Liu y, por lo tanto, han querido adaptar en detalle la obra
original. Además, puede verse legal y gratuitamente en
Youtube, con subtítulos en inglés. Esta todavía no la he visto, pero lo intentaré en
breve, a ver si me engancha.
Y a partir de aquí voy a empezar con spoilers a lo burro, pues me
apetece compartir con vosotros la visión del autor, por lo que no sigáis
leyendo si tenéis ocasión de acceder a esta obra, continuad solo si ya os
habéis leído la trilogía completa o si no tenéis ninguna intención de hacerlo.
Pensad que gran parte de lo que voy a contar todavía no se ha visto en la
serie de Netflix, se espera una segunda temporada para 2026, por lo que
tampoco sigáis leyendo si tenéis intención de verla.
La teoría es la que da nombre a la segunda novela de la trilogía:
El bosque oscuro. En cierta manera es una versión extendida de aquella
afirmación que hizo Stephen Hawkins sobre el posible contacto con
alienígenas: “Si los extraterrestres nos visitaran, el resultado se parecería mucho a la
llegada de Colón a América, lo que no salió nada bien para los nativos
americanos”, vamos, que cualquier civilización avanzada destruiría a otra inferior.
El bosque oscuro profundiza en esta teoría, afirmando que el universo está
repleto de especies inteligentes, pero que estas permanecen agazapadas como
cazadores en un bosque oscuro, revelar tu posición implica ponerte a tiro del
resto de cazadores, y desde luego si algún otro cazador revela su posición tú
le dispararás primero, pues no podrás prever que él no vaya a dispararte a ti.
Esta es la base de toda la trilogía, que empieza con una científica
descubriendo una raza alienígena a cuatro años luz de distancia, y le dice que
vengan a ayudarnos, porque la humanidad está condenada. Esto provoca que los
alienígenas manden una flota a destruirnos porque nos tienen miedo, un miedo
fundamentado en un problema y otra teoría muy lógica: el problema es que van a
tardar 400 años en llegar, por lo que consideran que cuando lleguen nuestra
tecnología puede superarlos de largo (la teoría dice que si comparamos la
tecnología actual de la humanidad con la de hace 400 años veremos que es
inimaginable pensar lo que podemos haber desarrollado dentro de 400 años más).
Esto provoca que manden un arma secreta que puede viajar a la velocidad de la
luz y que altera la física teórica tal como la conocemos, lo que da origen a
los problemas que vemos al inicio de la historia y que impediría que hagamos
avances tecnológicos significativos mientras ellos llegan.
Todo esto se basa en la cadena de sospecha, un problema de comunicación
insalvable debido a las distancias cósmicas: Yo no sé si tú eres bueno, tú no
sabes si yo soy bueno y yo no sé si tú piensas que yo soy bueno, por lo que
aunque ambos seamos benevolentes, no podemos confiar el uno en el otro porque
la comunicación tarda años o siglos. Ante la duda matemática, la opción más
segura es atacar. Incluso una civilización con un nivel tecnológico similar al
de los cavernícolas es una amenaza en potencia, pues siglos de evolución los
pueden convertir en potenciales depredadores espaciales, por lo tanto habría
que aniquilarlos por prudencia.
Esta visión del cosmos es realmente aterradora, porque ya no habla de la
típica invasión por expansión o por recursos, sino que se trata de exterminar
a cualquier civilización emergente que se haya atrevido a salir de su
escondite por si en el futuro resulta ser una amenaza. Por lo tanto, se
muestra a las civilizaciones extraterrestres como cazadores agazapados en ese
bosque oscuro, ansiosos por permanecer escondidos y no hacer ningún ruido,
cuando de repente los humanos (mandando sondas espaciales y señales de radio a
todo el universo) se comportan como unos niños tontos que encienden bengalas
en medio de un campo de batalla.
PS: Hay otro aspecto muy lovecraftiano en esta historia, la señora que pidió
ayuda a los alienígenas porque la humanidad ya no era capaz de lidiar con sus
propios problemas, acaba derivando en una secta digna de cualquier juego de
rol de horror cósmico contemporáneo. Por no hablar de que los extraterrestres,
cuando por fin deciden anunciarse a la raza humana de forma masiva, lo hacen
con el mensaje: SOIS TODOS INSECTOS.
PPS: Añado en esta propia entrada la serie de Netflix porque sería muy
repetitivo dedicarle otra ahora mismo, supongo que lo condensarán todo en dos
temporadas, pues la primera va bastante más allá de lo que podemos leer en el
primer libro (incluye incluso personajes y tramas del tercer libro). Es posible que le dedique una entrada propia cuando la serie de
televisión llegue a su final, pues tengo muchísimas ganas de hablar de cómo la
humanidad afronta la invasión y del girito final, que son espectaculares.
PPPS: Si os atrevéis con las casi 2.000 páginas escritas por Cixin Liu, vuestra mejor
opción es este estuche con los tres libros, publicado por
B de Bolsillo.








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