24 de junio de 2015

Providence

Ya tengo en mis manos el primer número de la nueva gran novela gráfica lovecraftiana, Providence se ha vendido como una reinvención de los Mitos de Cthulhu y de la obra de H.P. Lovecraft y la verdad es que, estando Alan Moore detrás, tengo la seguridad de que la historia me gustará más o menos pero seguro que no me dejará indiferente. El encargado de la parte gráfica es Jacen Burrows, ilustrador que ya colaboró con Alan Moore en Neonomicón.




Son 36 páginas en grapa y lo publica Avatar Press en inglés, la serie constará de doce números por lo que tardaremos por lo menos un año en saber cómo concluye la historia que se inicia en este número, una historia que de momento tiene muy buena pinta. En ella vemos como el protagonista, un reportero, se va a hablar con un doctor (inspirado clarísimamente por el protagonista del relato Cool Air de H.P. Lovecraft) para conocer de primera mano sus impresiones sobre un libro maldito que supuestamente hace enloquecer a los que lo leen.


Además, al mencionar los efectos de la lectura de ese libro también se habla de el Rey de Amarillo de Robert W. Chambers, obra y autor que cobran un significado muy especial cuando descubrimos que en las calles de la Nueva York en las que transcurre este primer número hay una cámara de suicidio que incluso llegamos a ver en funcionamiento, guiños y referencias que harán disfrutar a los conocedores de los Mitos de Cthulhu y que harán que la lectura de esta novela gráfica sea algo más que la historia que nos cuentan.


Por decirlo de otra manera, es de esas ocasiones en que ya tras leer el primer número de una saga tienes la sensación de que el viaje va a ser la mar de interesante, y que como pasa muchas veces con este tipo de obras lo vamos a volver a disfrutar cuando dispongamos de todos los números y nos enfrentemos a una merecida relectura, espero no llevarme un chasco porque desde luego con Alan Moore puede pasar cualquier cosa, que este hombre lo mezcla todo y luego pasa lo que pasa, un mal viaje y te pare una ida de castaña que no logra entender ni él mismo cuando se le pasa.


Lo mismo ocurre con el apartado gráfico, para mí Jacen Burrows cumple sin grandes virguerías, es un ilustrador que se limita a plasmar lo que le pide Alan Moore y por lo tanto no puedo dejar de pensar en que muchas viñetas estarán plagadas de referencias y de cosas importantes que estoy pasando por alto. ¿Significarán algo esas sombras? ¿Será alguien toda esa gente que está sentada en otras mesas de la cafetería? En realidad no son preguntas que me hago durante la lectura, pero que no me extrañaría que tuvieran relevancia más adelante. Mi única gran duda es si será "de esas obras". Como he dicho más arriba, Alan Moore es capaz de cualquier cosa, cuando leo su obra no puedo dejar de pensar en grandes clásicos como Watchmen o V de Vendetta, obras que tras leerlas y disfrutarlas descubres que estaban llenas de referencias que se te habían escapado, obras que en definitiva requieren de una guía de lectura para comprenderlas totalmente, algo que trasladado a los Mitos de Cthulhu sería realmente exquisito y nos haría disfrutar como nunca antes una novela gráfica lovecraftiana lo ha hecho.


Otro clásico en la obra de Alan Moore es el hecho de que nos cuenta varias historias al mismo tiempo, o diferentes puntos de vista de la misma. En esta ocasión encontramos al final del libro unas páginas del diario del protagonista, por lo que, mientras durante el cómic vamos viendo su interacción con los demás, en este colofón descubrimos sus pensamientos, sensaciones e interioridades. Veremos qué aporta, pero de momento estas cuatro o cinco páginas de literatura hacen que cada número de esta serie se disfrute durante unos minutos más, lo que siempre es de agradecer.


Supongo que hasta que no esté completa la serie no os volveré a hablar de ella, más que nada porque hacerlo mensualmente no sería de interés más que para aquellos que también sigan la serie regularmente, cosa que dudo que muchos hagáis, porque desde luego si importar cualquier cosa hoy en día es carete, el cómic de grapa es especialmente sangrante, aunque yo en este sentido os recomiendo el formato electrónico. Me recomendó Whagan de Leyenda.net que lo leyera a través de la plataforma Comixology y creo que así lo haré a partir del segundo número, para comprarlo en formato físico prefiero esperarme al retapado (¿alguien duda que habrá trade paperback?), y siendo Alan Moore supongo que tarde o temprano veremos una edición en nuestro idioma, al tiempo.

PS: Ya podéis encontrar esta novela gráfica traducida al castellano, os hablo de ella aquí.

2 comentarios:

Jose Miguel Nieto Góngora dijo...

Me pasó igual, hice varias relecturas buscando referencias ocultas a simple vista, pero me temo que como suele pasar con Mr. Moore hasta que no veamos el desenlace no tendremos la "big picture" y podremos apreciar la obra en toda su magnitud... Eso si no nos sale con una historia rara sin más, que con este señor todo es posible.

¡Saludos!

kalamardo dijo...

Deseando ver las sensaciones que te deje la obra completa. Y es cierto que comixology es una plataforma muy completa.