28 de septiembre de 2016

Pandemic: Reign of Cthulhu

Pandemic es, desde hace muchos años, mi juego de mesa cooperativo preferido, y Pandemic: Legacy ha sido, partida tras partida (durante casi un año), la mejor experiencia lúdica de mi vida. Por eso os podréis imaginar que cuando Z-Man Games anunció este Pandemic: Reign of Cthulhu fue como un sueño hecho realidad.


Y desde ese momento hasta que me leí las instrucciones (que tenéis aquí) mi gran duda fue ¿cómo estarán integrados los Mitos de Cthulhu en la mecánica de este juego?, me daba miedo que fuera simplemente un Pandemic con elementos de esta mitología (en cuyo caso no pasaría de mera anécdota), pero, afortunadamente, nos encontramos un juego con personalidad propia que va más allá de lo que nos ofrece el juego de Matt Leacock, recurriendo al tópico: Ni mejor ni peor, diferente.


Pueden jugar de dos a cuatro jugadores, recomendado para mayores de 14 años, y las partidas rondaran los 40 minutos, cabe destacar que tenemos un sencillo mecanismo de dificultades, por lo que podremos jugar una partida introductoria (realmente sencilla), una normal (aquí ya tenemos un buen reto) o difícil (que ya sería 100 % Pandemic, un modo de juego en el que desperdiciar un turno nos condenará al fracaso). Las reglas ocupan doce páginas, aunque la chicha está realmente en cuatro, el resto son ejemplos, la forma de preparar una partida, aclaraciones sobre algunas cartas, etc.


Por ejemplo aquí podéis ver cómo se prepara una partida, el tablero representa parte de la Nueva Inglaterra lovecraftiana (Arkham, Dunwich, Innsmouth y Kingsport) y este se irá llenando de Sectarios que intentarán invocar a una serie de Dioses Primigenios para someter a la humanidad, nuestra misión será cerrar los cuatro portales del tablero para acabar con sus malvadas intenciones.


Para ello contaremos con una serie de personajes que dispondrán de diferentes habilidades, como veréis sus profesiones recuerdan a los de cualquier juego de rol ambientado en esta mitología: Investigador privado, médico, conductor, cazador, mago, ocultista y periodista.


Aquí tenemos los marcadores con los que controlaremos los puntos de cordura de nuestro personaje (empezamos con cuatro) y los que utilizaremos para cerrar los portales.


En el interior de la caja encontraremos las miniaturas de los personajes, Sectarios y Shoggoths, el dado de cordura y una serie de tarjetas y cartas. Cabe destacar que la caja está diseñada de una forma magistral para que todo quepa bien ordenado en ella, me encantan estos detalles.


Respecto al juego en si, como os decía antes es un cooperativo en el que deberemos evitar que los Sectarios que pululan por las ciudades de la Nueva Inglaterra lovecraftiana acaben invocando a los Dioses Primigenios, para ello deberemos movernos por el tablero eliminándolos (porque el peligro lo generan cuando se acumulan en una sola localización) y cerrando los cuatro portales que utilizan para sus invocaciones, también deberemos evitar que los Shoggoths, cuando aparezcan, lleguen hasta estos portales, ya que su sacrificio acelerará las invocaciones, y estas invocaciones harán que empiece a notarse la influencia de los Dioses Primigenios que van despertando en forma de efectos inmediatos o de nuevas reglas que limitaran nuestras posibilidades de ganar la partida.


Aquí podéis ver el tablero desplegado, en su parte superior tendremos los Primigenios (que colocaremos al azar e irán despertando a lo largo de la partida, si despierta Cthulhu, que siempre será el último, la humanidad está condenada), a la izquierda pondremos las cartas de los jugadores (entre las que tenemos algunas que harán avanzar el juego en nuestra contra), a la derecha las de invocaciones (que van llenando el tablero de Sectarios) y en la parte inferior el orden de turno y los marcadores disponibles con los que deberemos ir cerrando portales.


Básicamente durante nuestro turno haremos cuatro acciones (podremos elegir entre movernos, derrotar a un Sectario o a un Shoggoth (este nos costará tres acciones), entregar o coger cartas de pista o de reliquia o cerrar un portal), a continuación cogeremos dos cartas de jugador que incorporaremos a nuestra mano (básicamente pueden ser cartas de pista que deberemos ir acumulando para cerrar los portales, reliquias que nos ayudarán con acciones especiales, o eventos malignos que harán despertar a un Primigenio y aparecer a un Shoggoth, además de hacernos tirar el dado de cordura), y por último cogeremos tantas cartas de invocación como indique el último Primigenio que haya despertado (cada vez cogeremos más), y colocaremos un Sectario en cada una de las localizaciones que nos indiquen estas cartas. Perderemos la partida si Cthulhu despierta, si tenemos que colocar un Sectario o un Shoggoth y no nos quedan miniaturas, si tenemos que coger cartas de jugador y no hay suficientes en el mazo, o si todos los jugadores se han vuelto locos (cuando un personaje enloquece gira su carta y sigue jugando con una acción menos por turno y cambiando su habilidad especial).


En resumen, una maravilla de juego, los que conozcáis Pandemic habréis visto muchas similitudes, y realmente las hay, la esencia, el espíritu del juego es el de Pandemic, pero los Mitos de Cthulhu están muy bien integrados y todos los elementos del juego apuntan a esta mitología, vamos, que no es una ambientación metida con calzador sino que todo tiene un regustillo lovecraftiano que hará las delicias de los que adoramos luchar contra los Primigenios. En estas dos últimas fotografías podéis ver el primer y último turno de una partida en la que conseguimos vencer in extremis, sellando el cuarto portal justo antes de que hubiéramos perdido la partida por no poder robar cartas de jugador.


PS: Quería hacer más reseñas, sobre todo por mostraros y explicaros una partida, pero va a tardar tan poco en salir la edición en castellano de este juego que me voy a esperar a tenerla para hacer ese gameplay, estar atentos a las tiendas porque no tardaremos en ver en ellas este juego traducido por Devir Iberia: